El templo de Belén, un lugar para sentirse en paz.

 

Parte importante de todo lugar al que visitemos y sea un Estado o un país es conocer su religión y sus costumbres de fe y creencias. Visitar los templos sagrados de un lugar, es enterarnos de gran parte de la cultura y costumbres llevadas a cabo en ese lugar; es por eso que hoy hablaremos del Templo de Belén, en Guanajuato.
Enmarcado por la hermosa postal de las callejuelas y callejones de Guanajuato, no podemos dejar del lado la intensa influencia religiosa que este Estado tiene, en las afueras de este bello templo está la plaza principal, que con su pintoresca apariencia nos hacen sentir como en una postal salida del más bello cuento para niños. Sus árboles, su gente, sus organilleros, sus algodones de dulce y sus raspados nos dan una cálida bienvenida y una añoranza de infancia.
Para construirlo fueron necesarios 58 años y una gran cantidad de monjes, quienes provenientes de Guatemala, lo que buscaban construir era un complejo arquitectónico que contaría con un cementerio, una casa hogar, jardines y una escuela, en la que miles de personas podrían vivir una vez llegando a México.
Una bella decoración del estilo barroco por fuera del templo y neogótica por dentro nos da la bienvenida con dos enormes ángeles en la entrada que se postran en la parte más alta de dos columnas que parece que nos estuvieran recibiendo con los brazos abiertos para entrar en este bello y tranquilo templo.
Al entrar podemos ver las figuras de Pedro de Betancourt, San Antonio de Padua, Nuestra Señora Santana, y por supuesto que no podría faltar la imagen de la virgen María. Terminado en 1775, cuenta con piezas traídas desde Barcelona del siglo XIX, dándole un toque de presencia europea al templo. Al entrar, podemos ver algunos óleos con pinturas y pasajes de la vida de la Virgen de Guadalupe así como de otros santos y personajes eclesiásticos. Por fuera las paredes conservan el grabado original, permaneciendo intacto a pesar de las remodelaciones que se le han hecho al templo.
Dentro del templo hay aproximadamente 300 criptas en donde las personas pueden depositar los restos de sus familiares acompañados de una estatua de Jesucristo. Hoy en día se ha convertido en el lugar favorito de los residentes para oficiar sus ceremonias de bodas y bautismo, esto es, claro por la magia y misticismo que este bello lugar encierra.
La entrada es libre para cualquier persona, el templo abre de lunes a domingo de 7 de la mañana a 6 o 7 de la tarde, más tarde dependiendo del día del mes.